La ciudad de Alcalá de Henares

Los orígenes de la ciudad de Alcalá se remontan al nacimiento de la Complutum romana, ciudad que en sus más de cuatro siglos de existencia alcanzaría gran esplendor y una importancia que mantendría a lo largo de todo el periodo visigótico. Al período de dominación musulmana le debe Alcalá la construcción de una ciudad que con el tiempo será conocida como Al-kla-Nahar (El castillo del Henares) y de la que hereda su actual denominación.

Con la Reconquista Cristiana se produce la nueva reconstrucción en lo que supuso desde entonces su emplazamiento definitivo, en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral. Sin embargo, hay que esperar a finales del XV para asistir al gran período de esplendor la ciudad: en 1499 el Cardenal Cisneros funda la Universidad, produciéndose a partir de ese momento una renovación urbanística que convierte a Alcalá en una ciudad universitaria, siguiendo los cánones arquitectónicos clásicos.

Durante los siglos XVIII y XIX, la ciudad inicia un periodo de decadencia, viendo cómo su Universidad era trasladada a Madrid en 1836 y cómo las sucesivas desamortizaciones provocaban el cierre de varios conventos, empobreciéndose el ya degradado ambiente cultural alcalaíno.

Hoy, tras la reinauguración de la Universidad en 1977, el desarrollo industrial de las últimas décadas y el reconocimiento como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Alcalá vive un período de expansión económica, turística y cultural desde el que se asoma al futuro con optimismo manteniendo estrechos lazos con su singular pasado.

Dónde comer

Las cosas han cambiado mucho desde que Don Quijote se dejara tres cuartas partes de su sueldo en un modesto menú consistente en una variopinta mezcolanza de guiso de cordero, callos con huevos, lentejas y de forma ocasional pichón los domingos. Afortunadamente, hoy en día en Alcalá, hasta el bolsillo más ajustado encuentra maneras de saciar su apetito sin quedarse sin blanca.

“De tapas” por Alcalá

El centro histórico de Alcalá está repleto de lugares que te conquistarán con la famosa “cultura de tapas” de la ciudad. La mayoría de bares, pubs y tabernas sirven tapas, a menudo de generosas proporciones, junto con la bebida, sin coste extra. Un paseo desde cualquier punto de la sede del congreso hacia la calle Mayor (ver mapa) o hacia una de las calles adyacentes (Bedel, Libreros, Ramón y Cajal o cualquier otra) pronto se convertirá en un tour gastronómico lleno de sabores que hará las delicias del paladar más exigente.

Restaurantes

Para aquellos que prefieran una comida tradicional en un buen restaurante, hay un gran número de restaurantes y mesones que ofrecen una amplia variedad de estilos y sabores gastronómicos.

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